Shantae and the pirate’s course

 

Os voy a revelar un secreto. En el anterior artículo cerré con un: «cuando tengo que prepararme para un nuevo desarrollo me doy una vueltecita por los juegos de otros tiempos.» Pues bien, hace algunos meses me estaba rondando la cabeza una idea y me dediqué a buscar inspiración. También quería comprobar que se había cocido en el género de los plataformas durante mi ausencia. Digo durante mi ausencia porque desde hace años, muchos años, no jugaba un juego de plataformas. Mi investigación me llevó a descubrir éste personaje, Shantae, que tenía algo que me atraía, no se si era la estética desenfadada, su mezcla de pixel art con tintes manga en las concersaciones de los personajes o que los vídeos que vi pintaban muy bien en cuanto a jugabilidad. Habían pasado tantos años desde que dejé de jugar plataformeros que se me había pasado bajo el radar ésta saga.

No estaba muerto, que estaba de parranda

 

Una de las razones por las que había dejado de jugar plataformeros es que quizá ya lo había visto todo. He jugado gran cantidad de ellos en Spectrum, Master System y Megadrive, de hecho había tantos que seguro que se me olvidan muchos. Con la aparición de Playstation empecé a dejarlos de lado centrandome en ótros géneros, sobre todo rol, acción, aventuras, etc. De hecho había llegado a pensar que el género de las plataformas estaba muerto y si acaso lo estaban reviviendo los indies. Os voy a convesar otra cosa, quizá sea un contrasentido y seguramente tenga que hablar de ello en algún momento, soy desarrollador indie y no me gustan los juegos indie. Ahí lo dejo para que penséis en el por qué, hasta que os desvele todo.

Pues el género de las plataformas no estaba muerto, no, y no sólo lo trabajan los indie. Me ha causado una gran satisfacción poder volver a jugar a un juego que exija cierto control, que se aleje de las estéticas infantiloides y que pueda suponer un reto de habilidad.

Una genio un tanto picaruela

 

El juego nos presenta a Shantae, una genio que ha perdido sus poderes, muy desenfadada y bastante picante. Se ha desatado un gran mal y parece ser que la única persona capaz de acabar con él es Shantae con la ayuda de la que fuera su mayor enemiga, una pirata llamada Risky Boots. El juego se desarrolla como cualquier plataformero clásico, con una estética pixel art que recuerda a los juegos de los años 90, muy conseguida, y que ayuda mucho a volver a recrear las sensaciones que aquellos juegos transmitían. Pronto vemos que le han añadido unos toques de evolución del personaje pues se pueden comprar habilidades y éstas pueden ser mejoradas. Cada una de éstas habilidades está muy bien diseñada para ayudarnos a desbloquear ciertas fases del juego, zonas ocultas, etc, con lo que la sensación de progresión es muy satisfactoria, el personaje se hace más poderoso y tiene más recursos para enfrentarse a las situaciones que nos va presentando. Además contamos con diferentes power ups que podemos comprar a cambio de las gemas que encontraremos al matar enemigos, romper vasijas, etc.

La manera en la que el juego nos enseña a sortear los problemas, ya sean enemigos o de otra índole, es genial, nunca mejor dicho. En éste sentido el juego consta de un diseño muy logrado, nos educa como jugadores sin que nos demos cuenta a cómo enfrentarnos a las diversas situaciones, haciendo que nuestro nivel de manejo del personaje y por tanto del juego crezca. Y este que éste aspecto es bajo mi punto de vista uno de los grandes aciertos del juego. La curva de aprendizaje es muy suave, no somos conscientes de lo que hemos mejorado en muy poco tiempo.

Retos de todo tipo

 

Shantae and the pirate’s course acierta en los retos a plantearnos como jugadores. Los enemigos son muy variados, así como los niveles de los que consta el juego, y a todos ellos debemos enfrentarnos de una manera diferente, haciendo así que el juego sea exigente con el jugador. Además encontramos bastantes puzles que debemos solucionar si queremos avanzar, están planteados con inteligencia y sacarán nuestro lado más sesudo. Pero la habilidad a los mandos no se limita a ésto, que no es poco, sino que además las mecánicas clásicas de los juegos de plataformas brillan. Muchos niveles hacen que recordemos por qué nos gustaban tanto éstos juegos hace 20 o 25 años. Saltos, rebotes, mata a uno y llega más alto, planea hasta llegar a esa plataforma que a su vez te lleva a otras, saltos y más saltos al vacío que se evitan sincronizando nuestros dedos a las plataformas móviles. Todo esto haciendo uso de todas y cada una de las habilidades que hemos aprendido.Y los bosses, porque también hay bosses, son combates que nos harán sudar la gota gorda en muchas ocasiones.

En definitiva, un juego que ahora tenemos disponible en todas las plataformas de juego y que hará las delicias de los amantes del género. Un buen puñado de horas de diversión, hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto de un juego de éste tipo.

 

 

 

 

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